Espacios. Vol. 29 (1) 2008. Pág. 30

Sistemas de calidad en laboratorios universitarios de investigación

Systems of Quality in University Laboratories of Investigation

Matilde Flores Urbáez, Mónica Romero Quintero y Juana Ojeda de López


2. Calidad y productividad en laboratorios universitarios de investigación

La productividad puede definirse como la relación entre la cantidad de bienes y servicios producidos y la cantidad de recursos utilizados. La productividad sirve para evaluar el rendimiento de la organización. Se dice que algo o alguien es productivo con una cantidad de recursos (insumos) en un periodo de tiempo dado si obtiene el máximo de productos (Jiménez, 2004).

En cuanto a los centros de IyD en general, Lebón (1992) plantea la existencia de las siguientes barreras para el mejoramiento de su productividad:

Estas barreras son generales y se presentan en mayor o menor proporción de acuerdo a la organización del laboratorio, pero es la base para una adecuada perspectiva para la implantación del Sistema de Calidad. Deming (1982, citado por Evans, 2000) plantea que nadie parece comprender, a excepción de los japoneses, que a medida que mejora la calidad, mejora la productividad. En otros países se ha comprendido que calidad y productividad son casi sinónimas. En ellos ven que el subproducto de la calidad es la productividad y han emprendido acciones al respecto logrando resultados excepcionales.

Para establecer una conexión entre productividad y calidad, es indudable que el personal investigador de los centros de IyD se encamine hacia una meta común: producir resultados que satisfagan especificaciones, con el mínimo de problemas y demora, ya que, trabajando en conjunto, como un verdadero equipo, se pueden lograr resultados más satisfactorios que los que se alcanzan trabajando aisladamente.

Tal vez una definición más especifica de calidad, podría facilitar una mejor comprensión de su conexión con la productividad y tomar ventaja de este punto influyente en el proceso de calidad-productividad en la IyD. Esta definición, tal y como se mencionó anteriormente, incluye que la medición de la productividad es esencial para que el laboratorio esté en condiciones de evaluar el cumplimiento de los requisitos de sus clientes.

Se ha mencionado el término calidad, pero sin especificar de quién es la responsabilidad de la mejora de la misma. La forma que se debe emplear para mejorar la calidad en los resultados de investigación es mejorar las exigencias y las especificaciones y esta responsabilidad recae en todo el personal investigador (equipo de trabajo), conjuntamente con los aportes del personal directivo o líder del centro.  Para entender mejor la relación productividad-calidad y asimilarla de una manera auténtica es conveniente analizar los siguientes elementos: Eficiencia, Eficacia, Efectividad y Funcionalidad. 

En esta investigación no se sigue ese enfoque, sino que se prefiere considerar a la eficacia como un criterio independiente de la dirección, porque el nivel de compromiso de los colaboradores que logre la dirección de un centro de IyD, generalmente conduce a una mejora en el cumplimiento de los planes y metas trazados. Los centros de investigación de las universidades no sólo deben ser eficaces sino que deben buscar y alcanzar la eficiencia.

La productividad es la  relación entre eficacia y eficiencia, donde la eficacia es hacer lo correcto y eficiencia es hacer las cosas correctamente, la productividad no sólo debe referirse a la cantidad de lo que se produce sino que debe incorporar además la calidad del producto, de manera que es posible redefinir dicho concepto para que incorpore elementos como la calidad y la satisfacción del cliente (Chase y Aquilano, 1995).

La productividad alude a los productos por unidad de insumo. Tal medida es una razón entre producto e insumos (Chase y Aquilano, 1995). En la medida en que se aumenta la producción empleando igual cantidad de recursos, se es más eficiente desde el punto de vista económico (mayor producción, menores costos). Para la OCDE[1], productividad es igual a producción dividida por cada uno de sus elementos de producción. Según la OIT[2] los productos son fabricados como resultados de la integración de cuatro elementos principales: tierra, capital, trabajo y organización. La relación de estos elementos a la producción es una medida de la productividad. Para la EPA[3] productividad es el grado de utilización efectiva de cada elemento de producción. Es sobre todo una actitud mental que busca la constante mejora de lo que ya existe. Está basada sobre la convicción de que uno puede hacer las cosas mejor hoy que ayer, y mejor mañana que hoy, lo cual requiere esfuerzos continuados para adaptar las actividades económicas a las condiciones cambiantes y aplicar nuevas técnicas y métodos, es por tanto  la firme creencia del progreso humano.

Pero la productividad y eficiencia que se le exige a las universidades y por ende a los laboratorios de investigación que forman parte de ella, no sólo tiene una dimensión económica. La Universidad no sólo es regulada por el mercado o los precios, sino que se enfrenta el desafío de la “eficiencia social”, entendiendo por tal la capacidad de satisfacer, sin limitaciones ni discriminaciones de tipo alguno, la creciente demanda con una educación masiva de calidad, altamente pertinente ante los requerimientos de la sociedad como consciente de las carencias e inequidades que en esa sociedad se verifica (Ruiz, 2001).

Existe, no obstante, la creencia de que no es posible incrementar la calidad sin afectar de manera significativa la productividad y la eficiencia de la organización. Lo anterior es de especial relevancia al interior de las universidades donde el paradigma convencional es que sólo las universidades dotadas de mayores recursos pueden proporcionar una educación de calidad en comparación con universidades de menores recursos que pueden sólo aspirar a un desempeño mediocre en esta área.

Ahora bien, las metas de perfeccionamiento en función de mejorar la productividad, tales como cero defectos, cero desperdicio, cero inventarios, cero quejas de clientes, total satisfacción del usuario, etc., se han convertido en términos aunque utilizados por el ámbito empresarial, sirven de orientación en el ámbito científico para la consecución de la eficiencia, la eficacia y, en general, la calidad en los resultados de las prácticas de investigación.

El empeño primordial de toda institución es trabajar en función de garantizar el cumplimiento de las metas con respecto a lo planificado (eficacia), garantizar el cumplimiento de los objetivos en el uso racional de los recursos (eficiencia) y además garantizar al mismo tiempo la medición de la relación eficacia y eficiencia (efectividad), todos estos elementos de medición de la productividad como subproducto de la calidad, son fundamentales para explorar la relación calidad-productividad en laboratorios de investigación.

Aunque algunas veces las actividades de investigación no están limitadas por el tiempo, muchos investigadores al no poseer guías orientadoras en su actividad investigativa realizan retrabajos, sin darse cuenta muchas veces que implementar largas horas, tiende a bajar la productividad. Las fallas en la medición, devoluciones de los suministros, las demoras en el suministro, elevados costos de equipos de laboratorio entre  otros elementos relacionados a la gestión operativa de los laboratorios, afectan la productividad y por ende la calidad de los trabajos de investigación y la capacidad de respuesta en los laboratorios de investigación.

Finalmente, para explicar las definiciones de eficacia, eficiencia, efectividad y funcionalidad adoptadas en esta investigación,  a continuación en la figura No. 2, se muestra gráficamente la relación de la calidad y la productividad en función de estos indicadores.

Figura No. 2.
Relación Calidad-Productividad en laboratorios universitarios de investigación

En dicha figura se observa el impacto de la calidad en la investigación sobre el lado de la productividad y que además, el objetivo del sistema es la realización de investigaciones, proyectos, el aprendizaje, el equipamiento científico y el trabajo intelectual con estudiantes, empresas y comunidad, con el fin de responder a las necesidades y expectativas económicas y sociales.

Dado el enfoque sistémico representado en la figura, se plantea que la calidad en laboratorios universitarios de investigación supone una relación de coherencia entre cada uno de los componentes del sistema.  En términos prácticos, instaurar esta forma de pensar y operar en laboratorios universitarios de investigación se traduce en el establecimiento de la productividad como rutina, como parte del sistema operativo de los laboratorios y en la identificación de la calidad con un complejo constructo explicativo de valoraciones, apoyado en la consideración conjunta de la funcionalidad, la eficacia, la  eficiencia y la  productividad.

Adicionalmente, en la figura se observan tres elementos. En primer lugar, la coherencia entre, por un lado, insumos, procesos, productos y metas y, por otro, expectativas y necesidades sociales, lo que define la calidad de los laboratorios universitarios como una forma de funcionalidad directamente relacionada con el nivel de satisfacción de los clientes. En segundo lugar, la coherencia del producto con las metas y objetivos define la calidad del centro de IyD  universitario como eficacia, la cual también esta dada por la coherencia entre los resultados y la satisfacción al cliente. En tercer lugar, la coherencia entre insumos, procesos y metas.

Dentro del modelo, carece de sentido hablar de eficiencia, en ausencia de eficacia, y es dudoso considerar como eficaz un laboratorio universitario de investigación que logra unos objetivos poco relevantes para la sociedad, es decir, con un bajo nivel de funcionalidad. Por otra parte, un laboratorio universitario será considerado escasamente eficaz y funcional si solamente logra algunos de los objetivos con alta significación social y falla en otros a causa de una deficiente distribución y uso de sus recursos elementos de gestión y técnicos.

La calidad, en esta perspectiva, aparece como un continuo de forma escalar, cuyos puntos representan combinaciones de funcionalidad, eficacia y eficiencia, mutuamente implicados. Su grado máximo, la excelencia, supone un óptimo nivel de coherencia entre todos los componentes principales, tal y como se representó en la Figura No. 2.


[1] Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico

[2] Organización Internacional del Trabajo

[3] Agencia Europea de Productividad

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