Espacios. Vol. Vol. 11 (1) 1990. Pág 3

La capacidad de investigación tecnológica industrial en Venezuela

Paul Esqueda y Renato Valdivieso


III. AREAS DE ACCION

Los 15 centros afiliados a AVINTI cubren un amplio espectro de disciplinas y dominios tecno1ógicos. Algunos se encuentran estatutariamente especializados en una familia de actividades de interes particular como es el caso de LIT-CANTV y el Centro de Investigaciones de SIDOR, donde telecomunicaciones en el primer caso y hierro y acero en el segundo son los motivos centrales de su existencia. En otros casos existe un acotamiento establecido por prioridades y demandas de un cierto sector, pero la actividad en el Centro cubre una gama de gran amplitud. Tal es el caso de los dos núcleos con mayor número de empleados, activos y presupuestos : el INTEVEP y el FONAIAP. Estos centros son obedientes a la demanda de la industria petrolera y del desarrollo agrícola del país. Pero como ambas actividades son complejas, en estos centros se cultivan disciplinas muy diversas.

El INTEVEP, el centro de investigación tecnológico-industrial más moderno, mejor dotado y concentrador del mayor número de profesionales con postgrado, cubre campos tan diversos como química, fisicoquímica, electrónica, metalurgia, mecánica, informática, geología, etc. Asimismo, en el FONAIAP laboran agronomos, veterinarios, biologos, patólogos, parasitólogos, biotecnólogos, especialistas en suelos, etc.

Las actividades de INDESCA se encuentran esencialmente orientadas hacia los problemas de la tecnología de los plásticos y esta especificidad contrasta con FUNINDES de la USB y el Centro Tecnológico del IVIC que son los entes coordinadores de varios cientos de docentes-investigadores o investigadores asociados a Centros de las disciplinas más diversas. Si bien es cierto que en la USB dominan las ingenierias y en el IVIC las ciencias básicas y aquellas designadas como biomedicas, en una y otra institución están presentes numerosas familias de tecnologías sustentadas por las disciplinas básicas que cultiva cada una de ellas. Pero en el seno de las instituciones universitarias también encontramos otros modelos de organización, como es el caso de los Institutos en la Universidad Central de Venezuela. En este caso se trata de labores tecnológicas más específicas y asi el IDEC, perteneciente a la Facultad de Arquitectura, cubre el campo experimental de la construcción y el IMME, de la Facultad de Ingeniería, acciones orientadas al estudio de diversos materiales. De igual modo destaca en este campo el INVESTI, el único centro privado de mercado abierto en Venezuela.

También vinculado a la industria de la construcción, pero extendiendo sus labores a problemas relacionados a la calidad del ambiente, se encuentra el CITO. En parte vinculado a la Universidad de Oriente,* este Centro como otros, fue desarrollado con aportes del CONICIT con el propósito de crear una infraestructura en el interior del país. Criterios similares y necesidades locales impulsaron la creación del INZIT-CICASI en el Estado Zulia y el CILARR en Trujillo. El primero inicialmente orientado hacia las tecnologías asociadas al carbon y la siderurgia, ha venido ampliando su espectro de acción y en la actualidad otorga apoyo a industrias de muy diverso tipo. El segundo, uno de los núcleos de investigación más joven del país, aspira dominar tecnologías vinculadas a la producción y procesamiento de productos lácteos.

Finalmente, concluimos esta somera relación citando a los dos centros de investigación y desarrollo tecnológico adscritos al Ministerio de Fomento. El CIEPE, ubicado en el Estado Yaracuy y creado en 1973 cuya misión específica es dar apoyo a la agroindustria, y el Instituto de Ingeniería. Este último, creado en 1982 cubre campos específicos de la ingeniería y disciplinas afines como son: electrónica, informática, materiales, mecánica y una actividad muy particular como es el relevamiento de informacón utilizando imágenes satelitarias y procesos digitales.

Es necesario señalar que existen importantes núcleos de investigación y desarrollo tecnológico que no estan afiliados a AVINTI. Algunos ya han establecido un nexo con nuestra organización, con otros deseariamos hacerlo para seguir progresando sobre líneas de interés común. En efecto en todas las universidades nacionales se cultivan disciplinas que tienen, o pueden tener, incidencia en el desarrollo industrial.

IV. MODALIDADES DE INTERACCION CON LA INDUSTRIA

Existe en Venezuela abundante literatura en relación a las dificultades que han caracterizado a las relaciones entre los núcleos de investigación y el sector productivo (6,7,8). Pero pensamos que también es cierto que hemos prestado poca atención a los aspectos positivos de esa relación. Sin duda las distintas rutas que ha seguido el desarrollo industrial, por una parte, y la actividad de investigación por la otra han sido responsables de la generación de dos entornos culturales distintos. Es posible que no hayamos sido lo suficientemente sabios y experimentados para diseñar puentes de encuentro entre una y otra actividad, pero también debemos reconocer que cuando una oferta y una demanda no se encuentran es porque probablemente no son tales. Pensamos

que por muchos años la demanda industrial de servicios tecnológicos locales no fue importante y que además es bien posible que no fuera rentable. También debemos aceptar que con frecuencia la oferta de servicios por parte de nuestros centros de I & D se encontraba más animada, por lo que creíamos que era útil que por lo que realmente requerían nuestros empresarios.

Estas distancias parecen estarse acortando, los integrantes de los Centros de I & D hemos venido aprendiendo a manejar nuestro negocio y los industriales, primero bajo la crísis y ahora frente a la reconversión, están descubriendo que existen, por to menos en algunos campos, un talento local y una infraestructura que puede tener importancia en el mantenimiento de niveles de rentabilidad adecuados para su inversión. Hemos dado pasos importantes en los últimos años y en los centros hemos ido apreciando cada vez más la importancia de la gerencia como disciplina científica, la complejidad de los problemas de los industriales venezolanos y el desafío que enfrentan quienes dirigen las políticas económicas a industriales del país. De igual modo comenzamos también a pensar que el mundo industrial y político ha captado la importancia de centros de investigación y desarrollo tecnológico.

Las modalidades de interacción con la industria son muy variados y otros autores (9) han realizado finas clasificaciones sobre las mismas. En esta oportunidad nos queremos referir esencialmente al problema de la transferencia tecnológica desde un centro de I & D hacia una industria particular. Asi, en términos muy generales cualquier tipo de transacción entre un centro de I & D y una industria, involucra la transferencia de un asunto tecnológico. El industrial no debe simplemente "comprar" un resultado y aunque esto puede eventualmente ocurrir, el mismo debe exigir que incorporado a esos resultados se encuentre el traslado de conocimientos. En efecto, conocimientos, constituyen el producto de mayor valor para el industrial. El conocimiento confiere independencia y capacidad para decidir, es igualmente el insumo más valioso para incrementar la productividad y para alcanzar metas de competitividad nacionales o internacionales.

De este modo, y al margen de las muy distintas modalidades de interacción entre los centros de I & D y la industria, ambos deben centrar su atención en la transferencia de ese intangible que es el conocimiento. En algunos casos hemos sostenido que una de las formas más efectivas, aunque no siempre más favorables para un centro de I & D, de transferencia tecnológica ocurre por vía de la transferencia de recursos humanos. Cuando un investigador se traslada a la industria lleva consigo el dominio de ciertas tecnologías en su cabeza y al aplicar ese conocimiento a la producción, el papel del centro que lo formó como investigador se cumple a plenitud. Aquí radica el papel central de universidades y núcleos de investigación, el papel de semillero permanente de recursos calificados.

Los mecanismos de transferencia tecnológica que han dominado el enlace de nuestra industria con los países desarroIlados, son fundamentalmente dos: (A) Las transacciones directas simples y (B) Las plantas llave en mano, UNCTAD 1980 (10). En el primer caso se transfiere un know-how de un producto o de un componente; en el segundo, el proceso integral. Pero en ambos casos se trata esencialmente de la interacción entre una empress del exterior que domina o se ha apropiado de una tecnología y de otra, nacional, que aspira explotarla dentro de ciertos límites establecidos por la primera. Esta característica es común al tercer tipo de mecanismo comercial de transferencia, es decir el otorgamiento de licencias sobre patentes y marcas.

La UNCTAD ha señalado con precisión cuales son las debilidades de los países en desarrollo frente a estas formas de transacción. Así, en el citado documento los expertos de esta organización hacen énfasis sobre: 1) La falta de capacidad o experiencia para elaborar un buen proyecto

2) Escasa información sobre la tecnología requerida y donde buscarla; 3) Restricciones de capital; 4) Limitaciones en la capacidad de gestión; 5) Dificultades para competir en el mercado nacional y 6) Dificultades para competir en los mercados internacionales.

Estas debilidades son comunes a la industria y a los centros de I & D. Los puntos 1, 2 y en buena parte 5 y 6, solo pueden ser resueltos satisfactoriamente si contamos, ambos, con recursos humanos de alta calificación. De poco sirve que en algunos laboratorios concentremos una alta dosis de talento y conocimientos si no existe un interlocutor en la línea de producción. Y cuando hablamos de calificación el conocimiento reciproco es igualmente importante. Poco importa cuan alta sea la calificación del investigador, si no entiende el proceso técnico y económico, que culmina en un producto de calidad.

(**)Total personal tecnico administrativo y obrero.

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