Espacios. Vol. 8 (1) 1987. Pág 5

Bases para una nueva organización institucional para la informática nacional

José Manuel Martínez. Universidad Central de Venezuela


Una caracterización de etapas en el desarrollo informático de los países del tercer mundo.

Ciertos autores han tratado de desarrollar indicadores y modelos matemáticos que permitan establecer algún tipo de agrupamiento ordenado de los países, con la finalidad de poder reflejar la influencia que las diferencias existentes entre ellos tienen sobre el desarrollo de la informática y diferenciar las políticas aplicables a cada grupo de países de características parecidas.

La comparación más simple ha sido hecha según la cantidad de computadores, total o en relación con la población, el PNB o algún otro índice económico, pero la reciente difusión de los microcomputadores y la incorporación de los microprocesadores en los bienes de capital hacen que estos métodos sean inútiles. Otros han propuesto hacer las comparaciones de acuerdo a la cantidad total de memoria o la cantidad de información almacenada, formas imprácticas y casi imposibles de manejar.

Un grupo del MIT(6), compuesto por investigadores de la IBM y de una empresa asesora formada por Mitsubishi y el Chase Manhattan Bank, propuso establecer una clasificación basada en el cálculo de un índice del potencial de desarrollo de la industria informática, calculado para cada país a partir de un conjunto ponderado de once variables socioeconómicas. El valor final del indicador permitiría ubicar a los diversos países según etapas que corresponderían a diferentes momentos en la difusión y el desarrollo de la industria: inicial, elemental, operacional y avanzada, de acuerdo a propuestas realizadas por un grupo de trabajo de las Naciones Unidas para diferenciar el grado de desarrollo en informática de diferentes países. (7).

Estos enfoques, tal como lo señalan Mattelart y Schmucler (8), ...”están construidos sobre la noción de desarrollo y de progreso social que anima el modelo de expansión del capitalismo industrial”. La validez de estos indicadores y clasificaciones para explicar la realidad y para basar decisiones organizativas o políticas es, a mi juicio, sumamente limitada porque las variables consideradas están estrechamente relacionadas las unas con las otras, manifestando desde distintos puntos de vista la misma situación de subdesarrollo.

Al tratar de analizar las fuerzas motoras de la evolución del grado de dominio tecnológico en los países en vías de desarrollo tuve la oportunidad de apreciar que el papel que asumía el Estado variaba a lo largo del tiempo. En Brasil y la India, países en vías de desarrollo que están muy adelantados en el proceso de creación de una capacidad y un dominio nacional de la informática, se distinguen claramente varias etapas características:

a) Introducción de los computadores en el gobierno, en la gran industria y en el sistema educativo.

b) Difusión de la tecnología y extensión de su utilización a muy diversos sectores.

c) Gestación de una industria nacional y estudios de viabilidad.

d) Desarrollo controlado de la industria.

e) Consolidación de una industria informática nacional.

El papel que el Estado va asumiendo es, naturalmente, cambiante de una etapa a la otra; se va adaptando a los requerimientos y situaciones particulares, para poder poner en práctica acciones y decisiones que expresan una voluntad política sostenida para la búsqueda de una capacidad autónoma en este sector.

Los roles asumidos por el Estado para la conducción del proceso de informatización en los países en vías de desarrollo.

Variando el acento, según el momento de desarrollo del proceso y según las características y vitalidad de los grupos sociales participantes, el Estado asume, con mayor o menor énfasis los siguientes roles:

a. INICIADOR ESTRATEGICO: Establece fines y objetivos estratégicos. Entre ellos el dominio y la autonomía tecnológica, el desarrollo de una industria nacional, la importancia y prioridad del sector informática. Prepara planes y estrategias a mediano y largo plazo.

b. ORIENTADOR POLITICO: Procura armonizar y controlar los intereses contrapuestos de los diversos grupos sociales participantes. Establece reglamentaciones relativas al fomento de la industria nacional, la nacionalización de las adquisiciones del Sector Público y de las importaciones, la defensa de los derechos ciudadanos, la regulación de las actividades de las firmas transnacionales y de la inversión extranjera.

c. NEGOCIADOR DE LA TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA: Utiliza su capacidad de compra y de negociación junto a su poder político, para facilitar el acceso a la tecnología extranjera, tanto al sector público como al sector privado, y para regular, en beneficio del país, la participación de la inversión extranjera en el desarrollo de la industria.

d. ANIMADOR Y PROMOTOR: Moviliza las fuerzas productivas nacionales y estimula la participación del sector privado en pro de la organización de la industria nacional y a fin de mejorar la utilización de la informática. Trata de crear un ambiente de opinión favorable por medio de la difusión pública y de la aprobación de reglamentaciones estimulantes. Busca particularmente la incorporación y concurso de otros grupos nacionales, tales como las industrias nacionales, los sectores y gremios laborales y profesionales. Los tecnólogos y científicos, el sector educativo, etc., y los grupos extranjeros interesados en el mercado nacional, que acepten participar en procesos de transferencia de tecnología.

e. USUARIO: Como principal usuario de la tecnología informática procura mejorar el uso y aprovechamiento del parque de la Administración Pública, racionalizar las adquisiciones, garantizar los recursos humanos necesarios para la operación de equipos y sistemas, su utilización y mantenimiento, optimizar la utilización de los recursos disponibles, protegerse estratégicamente contra eventualidades, proteger la producción, uso y circulación de la información del Estado, coordinar la participación y las acciones de los diferentes organismos del Estado en este campo.

f. INDUSTRIAL: Toma la iniciativa para preparar una masa crítica de carácter técnico y para establecer una dinámica de producción que favorezca la aceptación de productos de tecnología nacional. El Estado asume corrientemente en este campo, funciones propias como productor y las operaciones más arriesgadas, organiza la actividad nacional de investigación y desarrollo tecnológico, a fin de garantizar el dominio integral de las operaciones técnicas.

g. ORGANIZADOR Y CONSTRUCTOR DE LA INFRAESTRUCTURA: Para darle continuidad al proceso, el Estado toma las medidas necesarias para asegurar la creación de todo el variado conjunto de instituciones y sistemas necesarios para llevar a cabo los planes. Algunos de ellos serán de carácter público y otros privados, pero ambos deberán estar amparados por un conjunto de nuevas reglamentaciones que aseguren su desenvolvimiento.

El proceso de informatización en Venezuela se encuentra actualmente en el comienzo de la etapa de gestación y organización de tuna industria nacional viable. Buena prueba de ello son todos los trabajos y propuestas que han venido adelantando el Ministerio de Fomenta por medio del Grupo Programador de la Industria Electrónica, Informática y de Telecomunicaciones.

Es, sin embargo, necesario tomar muy en cuenta que todavía no se ha completado con eficacia y eficiencia la realización de muchas actividades correspondientes a las etapas anteriores, en las cuales la atención del Estado se concentra, generalmente, en lograr el mejor aprovechamiento de su parque informático, la normalización de equipos y programas, la producción de “software” para la administración pública, la organización eficaz del mantenimiento y del entrenamiento continuo del personal de los organismos de su aparato administrativo y empresas. Esto significa que el esfuerzo será mayor, es necesario ponerse al día y organizar e impulsar el desarrollo hacia el futuro.

En la etapa actual parece claro que el Estado debe asumir prioritariamente los roles estratégico, político, de animador y promotor. Deberá, claro está, completar su organización como principal usuario y adelantar nuevas acciones para completar la organización de la infraestructura del sector.

La organización es la clave para conseguir el dominio progresivo de la tecnología. Para ello es importante ir asumiendo y dominando la realización de las actividades técnicas correspondientes a la utilización de los equipos, al diseño y producción de equipos y programas, a la investigación y desarrollo de tecnologías propias, a la creación de normas técnicas y operativas, pero es más importante aún la puesta en funcionamiento coordinado de esas y otras actividades de índole administrativa, así como el desarrollo institucional que permita que todas ellas se realicen armónicamente y con eficacia.

El desarrollo organizacional del sector debe entonces analizarse con un enfoque sistémico global y de mediano plazo. Parece indispensable ir creando los mecanismos institucionales y administrativos que permitan que la estructura organizativa del sector se vaya transformando convenientemente para que se vayan creando las instituciones que le den permanencia a las decisiones y soporten administrativamente el proceso de informatización.

POLITICAS SUPERIORES

Un modelo funcional para basar una nueva organización institucional para la informática nacional.

A la hora de detallar funciones, responsabilidades y estructura organizativa es imprescindible la identificación de los protagonistas que acompañan al Estado en la realización de las actividades necesarias para la utilización y producción de esta tecnología. En la figura tratamos de representar de manera diferenciada cuáles son las principales funciones del Estado y cuáles son los sectores de la Sociedad Civil con los que entra en relación a su desempeño. Para asegurar un buen funcionamiento de todo el sistema hay que garantizar que todas esas funciones se cumplan de manera eficaz, con objetivos y metas claramente definidos, con el respaldo reglamentario que sea oportuno y los recursos humanos y materiales que sean necesarios para su ejecución. El desarrollo de toda esta infraestructura institucional debe hacerse, desde luego, con una visión de largo plazo, creando y consolidando progresivamente los nuevos organismos, a medida que sea necesario, de acuerdo a la dinámica del sector y garantizando su correcto funcionamiento.

Algunas aclaratorias pueden ser necesarias acerca de los dos grandes grupos de funciones señalados en la figura, técnicas o administrativas, para ir aclarando los pasos que nos llevarán a la organización de toda la nueva infraestructura institucional:

La utilización de la tecnología: Actualmente funciona en forma descentralizada, cada organismo del Estado maneja sus propios Centros o Sistemas de Computación, y seguirá funcionando así. Un elemento central de apoyo técnico parece. sin embargo, indispensable para establecer normas para equipos y programas, desarrollar sistemas interconectables o compatibles para los diversos organismos, desarrollar programas de uso común, negociar las adquisiciones centralmente, aprobar los planes de desarrollo de los organismos, funciones éstas que pueden ser desempeñadas en forma centralizada, en un organismo con bastante autonomía encargado de prestar servicios técnicos a los diversos centros de computación del Estado.

La producción industrial: La experiencia de los demás países desarrollados y en vías de desarrollo que han progresado exitosamente en la creación de una industria informática nacional, muestra la necesidad de que el Estado asuma algunas funciones de producción, especialmente al principio, para crear una masa crítica técnica nacional, para asumir actividades que inicialmente no le interesan al sector privado por ser muy riesgosas, para ir creando confianza en la capacidad técnica nacional, para canalizar el propio mercado del Estado hacia la utilización de tecnología nacional, para facilitar la transferencia de tecnología. Tres campos pueden ser cubiertos en forma independiente: la producción de ciertos equipos (Hardware) la producción de ciertos programas (Software), la prestación de ciertos servicios (mantenimiento, diseño de sistemas, evaluación, asesoría). El desarrollo del sector privado nacional es una de las más importantes garantías para la creación de una industria verdaderamente nacional y por ello el Estado debe dar su mayor apoyo para que esto suceda exitosamente. Cierto tipo de medidas de protección a la industria naciente serán necesarias y habrá que ingeniárselas para que no se caiga en ineficiencias. La negociación con las empresas transnacionales es también de vital importancia, para que sus actividades de producción en el país complementen el esfuerzo nacional y para buscar vías de transferencia de tecnología. La regulación y estímulo del desarrollo de la industria nacional requerirá de importantes esfuerzos de planificación.

La investigación y el desarrollo tecnológico: Una estrategia orientada hacia el dominio nacional de la tecnología informática debe estar fundamentada en las actividades nacionales de investigación y desarrollo de tecnología propia. El Estado deberá apoyar fuertemente la investigación académica que se realiza en las Universidades, pero también organizar nuevos centros de investigación y desarrollo especializados en las técnicas del sector, que alimenten a la industria nacional y que estén en íntimo contacto con las necesidades y problemas de los usuarios, pero. sobre todo que puedan aprovechar al máximo las posibilidades de transferencia de tecnología.

La formación: Si bien el Sector Educativo Nacional asume la formación de profesionales y técnicos dentro de las carreras, el entrenamiento continuo del personal informático de la Administración Pública Nacional sólo tiene como medios de actualización la asistencia a cursos dictados por los proveedores, interesados e incompletos, o a cursos ocasionales ofrecidos por las Universidades y Academias, costosos, esporádicos y descoordinados. En los países más adelantados se observa frecuentemente la existencia de centros de formación continua para facilitar la carrera de los profesionales y técnicos del Estado, principal usuario, con lo cual se eleva el nivel de competencia de los funcionarios, se garantiza su estabilidad y se transmiten las experiencias propias. Este centro de formación puede también ser el enlace y órgano de control de las actividades de formación de otros órganos del sistema educativo.

La planificación: Para poder definir estrategias, políticas y reglamentaciones es indispensable poder conocer profundamente las modalidades y características que siguen los procesos de informatización de otros países y en especial la situación de la capacidad nacional en informática; sin dejar de lado tampoco la prospección de los desarrollos de la tecnología. Estas son actividades técnicas que no deberían estar sujetas a vaivenes y cambios políticos, a fin de que pueda darse una continuidad en la reflexión y los análisis, produciendo una verdadera acumulación de conocimientos. Aunque las decisiones estratégicas deberán tomarse en unidades centrales del más alto nivel político, los estudios pueden y deben hacerse en órganos independientes, autónomos. De singular importancia serán los estudios sobre los impactos sociales, económicos y políticos, a nivel nacional y a nivel internacional.

La difusión de información: El conocimiento necesario para definir estrategias adecuadas y para avanzar en el dominio de la técnica, hace indispensable el manejo rápido y actualizado de información sobre el sector, por parte de todos los grupos que están involucrados en estas actividades. Como apoyo a las actividades de investigación, estudios y planificación se hace indispensable la acumulación; organización y manejo de información técnica y económica. Estas actividades son realizadas por medio de centros de información y documentación que deben aprovechar todas las posibilidades que esta misma tecnología ofrece para su almacenamiento y acceso computarizados. Estas actividades se realizan por medio de centros de información y documentación, asociados a los centros de investigación en los aspectos técnicos y a los de planificación y estudios en los aspectos socio económicos. Su buena organización, con autonomía, materiales y recursos contribuye altamente a la dinamización de muchas de las actividades de todo este proceso.

El financiamiento: Aunque existen diversos organismos financieros para las actividades industriales o de investigación, un rápido desarrollo armónico en este sector requiere de un financiamiento importante y flexible. Normalmente se logra por medio de fondos especiales cuya administración a cargo del órgano central del sector le confiere un importante poder administrativo que facilita el cumplimiento de las estrategias del sector. Su monto deberá ser estimado sobre la base de los programas que se vayan a desarrollar, no, desde luego, de los que actualmente se llevan a cabo, totalmente insignificantes. Los fondos no solamente deben estar asignados al sector público sino también a apoyar el desarrollo de industrias y otras empresas de servicios en el sector privado.

La promoción: Siendo muy importante la creación de un nuevo clima social, positivo. acerca del buen aprovechamiento de esta tecnología y del estímulo a la creatividad y capacidad industrial y empresarial nacional, el Estado se ve requerido a desarrollar acciones para promover en la sociedad el conocimiento y la familiarización con la tecnología y la estrategia trazada, a fin de lograr la participación armónica de los diversos grupos sociales. La magnitud de este trabajo y la necesidad de flexibilidad administrativa sugieren la conveniencia de que exista un órgano descentralizado, que no esté sujeto a las limitaciones burocráticas tradicionales; sin embargo su contacto con el órgano central es muy importante para que transmita la concepción estratégica oficial y pueda hacer frente a la difusión de mensajes interesados en promover el consumo irracional y exagerado de la tecnología extranjera. También es muy importante que se concierte con otros grupos privados interesados en promover un uso social de esta tecnología.

Garantía de los derechos ciudadanos: Esta es una de las más importantes funciones que hay que preservar en el proceso de informatización. Debe, además, estar al alcance directo de los ciudadanos, pues su participación directa es la que mejor puede garantizar el éxito de esta labor. Es así prácticamente indispensable que exista un organismo independiente y autónomo a fin de garantizar que los reclamos que tramitan los ciudadanos o instituciones sean atendidos imparcialmente y con prontitud y eficacia.

Coordinación: El ambiente externa al Estado que se vincula a través de esta tecnología es muy variado e importante. Un sector como el de telecomunicaciones, por ejemplo, debe estar perfectamente coordinado con este sector, al igual que otros sectores industriales; adicionalmente los usuarios, los proveedores y los gremios profesionales o empresariales crean asociaciones para canalizar con más fuerza sus planteamientos y necesidades. El Estado puede requerir, entonces, desempeñar funciones muy particulares de coordinación asignables a veces al órgano central o a comisiones u organismos particulares.


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