Espacios. Espacios. Vol. 30 (2) 2009. Pág. 14

Nuevas tecnologías de la Información y su relación con lo social. Coordenadas para desentrañar los determinismos de la relación tecnología y sociedad

The relationship between the new information tehnology and the social realm

Valeria Falleti


1.3 Visiones complejas de la relación tecnología-sociedad: lo "socio- técnico"¿Una solución a los determinismos o problematización de los mismos?

Las propuestas que introducen una mirada compleja al problema de la relación tecnología-sociedad tienen los siguientes méritos: desafían y cuestionan las visiones dominantes en las que prevalece una idea neutral de la tecnología y se miden las consecuencias económicas; al relevar el papel crítico del aspecto humano hacen visible la incumbencia de los actores sociales con sus intereses y valores en asuntos técnicos, no quedando estos últimos limitados a tecnócratas que resuelven problemas técnicos; amplían el abanico de decisiones y opciones presentes en una trayectoria innovativa; contribuyen a que en las agendas académicas y políticas se incluyan factores que no aparecían como relevantes. Interesa destacar aquí, más que una "real" solución o superación de los determinismos, el notable avance en la problematización y conceptualización respecto de visiones dominantes con vigencia en la actualidad.

Los estudios sociales sobre la ciencia y la tecnología producidos en los últimos quince años han contribuido a consolidar esta manera compleja de estudiar el cambio tecnológico. En este sentido se alude a tres abordajes: sistemas tecnológicos (Hughes,T.), el actor-red (Callon, Latour, Law) y el constructivismo social de la tecnología (Pinch, Bijker) (Bijker, 1997: 4; Thomas, 2000: 13). Se aludirá a los aportes de Bijker, no porque los otros no sean relevantes sino porque es en relación al constructivismo social de Bijker como pensamos las herramientas de análisis para estudiar posibles casos en los que se utilizan tecnologías de la información. Dichas herramientas son: el rol constructivo de los significados atribuidos a los artefactos, el grupo social relevante, la percepción de problemas y soluciones por parte de los miembros de los grupos relevantes y la flexibilidad interpretativa.

El punto a destacar no es qué se estudia sino cómo se lo hace. Es posible estudiar tanto artefactos como tecnologías de la producción e información y la propuesta es hacerlo desde una concepción que focalice tanto en los aspectos técnicos de las relaciones socio-políticas como en los aspectos sociales de la tecnología. Dicho de otro modo, cómo los artefactos se vuelven instrumentos de poder y cómo las relaciones de poder se materializan en los artefactos (Bijker, 1997: 4). Con este fin se alude a un marco conceptual que no realiza distinciones apriorísticas entre 'lo social', 'lo científico', 'lo técnico' y 'lo político' (Bijker, 1997: 11). Para ilustrar esta consideración con consecuencias tanto en el trabajo empírico como teórico se utiliza la metáfora del "tejido sin costuras" (seamless web) (Bijker, 1997: 15).

Conjuntamente con la característica de no realizar distinciones apriorísticas, Bijker refiere a otras tres que surgen de una lectura crítica sobre los aportes existentes hasta el momento tanto en el ámbito académico como en el terreno de la lucha política. La crítica en el terreno político apunta a la crudeza e inadecuación de los modelos científico-tecnológicos, denuncia que adquiere fuerza en las décadas sesenta y setenta.

El autor advierte tres cuestiones: primera, que para comprender el cambio tecnológico hay que estudiar los momentos de estabilidad del artefacto o tecnología además de los de cambio; segunda, que la gran mayoría de los estudios tratan sobre casos exitosos en los que se relevan los aciertos y no se muestran los errores, invisibilizando la idea de proceso; tercera, que se relaciona con los anteriores, combinar la contingencia del cambio técnico, generalmente asociado al genio individual, con el hecho de ser estructuralmente restringido, es decir, combinar las estrategias de los actores con los aspectos estructurales que las limitan (Bijker, 1997: 14).

Sintetizando, se alude a cuatro cuestiones para pensar un marco conceptual alternativo acerca del desarrollo tecnológico: estudiar el cambio/estabilidad de lo tecnológico, realizar un análisis simétrico que analice tanto los casos exitosos como los que fracasaron, aludir a aciertos y errores, analizar las estrategias de los actores y las estructuras en las que se desarrollan, finalmente pensar un marco sin distinciones apriorísticas respecto de los distintos "ámbitos" sociales.

La idea base de este framework (marco de trabajo) es, a diferencia de estudios ingenieriles y económicos, el rol constructivo que tiene lo simbólico en el desarrollo de lo material, otorgando al significado la función de mediar entre artefactos y seres humanos (Boczkowski, 1996: 203). Los artefactos se constituyen a través de los significados atribuidos por los distintos grupos sociales relevantes involucrados. Tomando el ejemplo de la bicicleta, uno de los casos estudiados por Bijker, se constituyen en grupos relevantes "los productores de bicicleta" -empresas que estaban relacionadas con la producción de armas- "quienes usaban la bicicleta" -jóvenes en Inglaterra deportistas de clase alta- y "quienes no podían usarla a pesar de quererlo" -las mujeres, viejos y pobres. Entre el grupo usuario de bicicletas, algunos la usaban para pasear, otros como medio de transporte y otros realizaban competencias.

El concepto de flexibilidad interpretativa alude a la variedad de significados atribuibles a un artefacto, habiendo cierta clausura cuando disminuye esta flexibilidad, o sea, cuando hay consenso acerca del sentido dominante de un artefacto, por ejemplo, la bicicleta como transporte. Mientras el grado de clausura se define respecto al grado de flexibilidad interpretativa, el grado de estabilización es en función de la medida de aceptación de un artefacto por parte de un grupo social relevante. Es decir, cuanto más homogéneos sean los sentidos atribuidos a un artefacto mayor será el grado de estabilización (Thomas, 2000: 29). De la siguiente manera lo expresa Boczkowski:

"Si bien mecanismos de clausura es un concepto que resulta apropiado para describir las dinámicas microsociales presentes en las negociaciones interpersonales que tienen lugar en la toma de decisiones acerca del diseño y desarrollo de artefactos, reificación y estabilización apuntan a dos elementos que parecen ser dejados de lado en variadas investigaciones de CST: los procesos de mantenimiento de la realidad simbólica de los objetos y el rol jugado por las variables de corte económico" (Boczkowski, 1996: 210)

Asimismo para comprender el proceso evolutivo de un artefacto tecnológico el foco principal debería ser -más que su mero funcionamiento técnico- la percepción de problemas y soluciones por parte de los miembros de los grupos sociales relevantes involucrados (Boczkowski, 1996: 203). Siguiendo con el ejemplo, los diseños de bicicleta alternativos al diseño del inicio surgieron como soluciones ante los problemas de "seguridad" y "el vestido", para que las mujeres también pudieran pasear en bicicleta (Bijker, 1997).

Otra manera de aludir a este proceso de transformación artefacto/tecnología, proveniente de un marco teórico diferente, es a través de la noción de trayectoria tecnológica, es decir, con las selecciones técnicas –aunque no sólo ellas- se va marcando una senda difícil de revertir (López, 1996, OCDE, 1992). Estas opciones establecen un “jardín de senderos” teniendo distintas implicancias para la sociedad como para los grupos sociales particulares (Williams y Edge, 1996).

Una variedad de problemas son percibidos por los grupos relevantes y algunos de estos son seleccionados para prestarles atención; un abanico de soluciones son generadas, algunas de estas se expresan como "nuevos artefactos". Se focalizará, entonces, en tres aspectos: variación y selección de a) problemas, b) soluciones, c) los artefactos resultantes en torno a los casos instrumentales. Estas consideraciones estarán en estrecha relación tanto con el grado de clausura como el de estabilización del artefacto a estudiar, esto es, cuanto mayor sea el consenso acerca del sentido de un artefacto menor será el abanico de problemas a identificar, por tanto, de soluciones y menor la variedad de nuevos diseños en los que tomen cuerpo dichas soluciones.

La variedad de problemas percibidos por los grupos relevantes es comparable a la idea de paradigma tecnológico de una firma o sector productivo, es decir, un marco heurístico y conceptual que dirige el cambio tecnológico, orienta los problemas a relevar, las selecciones y acciones a seguir (López, 1996). En el relevamiento de los problemas y soluciones se observan además de las elecciones racionales, una amplia variedad de opciones y decisiones en las que se hacen presentes cuestiones humanas como los hábitos, las preferencias, las creencias, los valores y sentidos atribuidos a los artefactos a estudiar. Este tipo de elecciones concientes como no concientes son centrales para la conformación social de la tecnología (social shaping of technology) (Williams y Edge, 1996: 3). Este enfoque se aparta de una visión tecnocrática que optará por decisiones racionales tendientes a la resolución de tareas técnicas, dejando entre paréntesis las cuestiones prácticas (Habermas, 1986: 90).

2. Hacia una especificidad de la tecnología: abriendo la "caja negra"

La tecnología como asunto de políticas públicas y como campo específico a estudiar empieza a adquirir relevancia en la década del setenta, luego de haber prevalecido durante largo tiempo la idea de que la ciencia era el motor del desarrollo.

Los científicos empiezan a adquirir fuerza política durante la Segunda Guerra Mundial en un particular escenario político y estratégico, el gobierno estadounidense se valía de sus saberes para la construcción de un arma nuclear en el marco del famoso Proyecto Manhattan. Los que estudian el "maridaje" entre la ciencia y la política ubican al informe elaborado por el director de la Oficina de Investigación y Desarrollo Científico de los EEUU, Vannevar Bush en el año 45' -poco tiempo después de finalizar la Segunda Guerra Mundial- como la “piedra de toque del pensamiento sobre política científica” (Elzinga y Jamison, 1996: 92). Este nuevo contrato implica un cambio cualitativo tanto para el estado americano como para la comunidad científica. El estado solía tomar del paquete científico-tecnológico el último aspecto para la producción de armas: tradicionalmente se apoyaba de la inventiva técnica con fines militares más que de la producción de conocimiento científico. Eran los maestros de oficio, los artesanos e ingeniosos inventores y no los hombres de ciencia los que realizaban las innovaciones tecnológicas (Sanz Menéndez, 1997: 64). La comunidad científica, por su parte, hasta el momento era autónoma, autodirigida (Bell, D., 1994: 433) y no producía conocimiento con fines político-militares, siendo su principal valor el de la libre investigación. En el caso de la ciencia se observa también un cambio de orden cuantitativo pues frente a las demandas militares e industriales se hacen necesarios grandes equipamientos y gran concentración de investigadores, lo cual implica un cambio de escala en la organización de la investigación, comenzándose a constituir el fenómeno de la Gran Ciencia. Se crea de esta manera una disyunción radical entre la imagen tradicional, tanto en su ethos como en su organización, y la realidad de su estructura y papel como Gran Ciencia (Bell, D., 1994).

Ahora bien, conjuntamente con la política científica promulgada en el mencionado informe se alude a una forma de conceptualizar la tecnología como ciencia aplicada. Se sostiene un modelo lineal de innovación en el cual la ciencia es el primer eslabón y el avance científico genera progreso tecnológico implicando pleno empleo y bienestar general, pues “...más y mejor ciencia significará el progreso de toda sociedad". 13 El estado debe asumir ese compromiso y en función de esta idea el gobierno estadounidense destina a la investigación básica grandes inversiones. Las innovaciones tecnológicas vendrían luego de la mano de la investigación básica, pues se sostiene que ante problemas técnicos la respuesta está en el aporte científico.

Esta concepción apareja varios supuestos: la ciencia básica es la fuente de todo nuevo conocimiento técnico, la tecnología no incluye conocimiento propio -es conocimiento aplicado- ni lo produce, siendo el tecnólogo un mero aplicador de lo que logra la ciencia (Ciapuscio, 1996: 185). Planteándose una disyuntiva entre el saber y hacer, no viendo a la praxis como otra forma de conocimiento (Ciapuscio, 1996: 183).

Por su parte Nathan Rosenberg, a través del estudio de casos desanda el supuesto de pensar a la tecnología como la aplicación o ampliación del conocimiento científico. Hay una serie de innovaciones tecnológicas que no han hecho uso de la ciencia, sino utilizando tecnologías anteriores y conocimientos de ingeniería existentes. Las tecnologías hasta un punto considerable se nutren de sí mismas. Más aún, no toda innovación se desarrolla a partir de la ciencia. Un recurso tecnológico, el empleo de contenedores para la colocación de mercancías en cajas de mayor tamaño en puntos de embarque implicando una notable reducción en el costo de mano de obra, ilustra esta consideración (Rosenberg, 1990: 54).

Por otra parte, el hecho de pasar cierto conocimiento de escala de laboratorio a la industrial requiere una serie de procesos sumamente complejos y diferentes. Dicho aspecto es explicado de la siguiente manera:

"El punto esencial que se debe entender acerca de la ingeniería química es que no es aplicada. No se la puede caracterizar como una aplicación de la ciencia química, sino como una fusión entre la química y la ingeniería mecánica y supone la aplicación de ingeniería mecánica para la producción de productos químicos a gran escala. Las centrales químicas no son simplemente una extensión a gran escala de los tubos de ensayo (...) este tipo de ampliación no es técnica ni económicamente posible. Se deberán inventar procesos completamente diferentes..." (Rosenberg, N, 1990: 57)

En conclusión, la distancia entre el descubrimiento científico hasta llegar a los productos nuevos de venta en el mercado es inmensa y no debe ser subestimada.

En los casos de la biotecnología y las tecnologías de la información se habla de una “cientifización” de la tecnología aludiendo a una simbiosis de las dos actividades en cuanto a objetivos, procesos y resultados. Ello implica una nueva dimensión del conocimiento y de la información, contradiciendo la supuesta división entre ciencia y tecnología (Correa, 1996).

En los casos recién mencionados, según un informe de la OCDE, la interfase entre la ciencia básica y las tecnologías de producción (por ejemplo supra-conductividad y capacidad de almacenamiento de informaciones sobre los circuitos integrados) es extremadamente estrecha. La rapidez de ese pasaje es un rasgo distintivo del sistema de innovación contemporáneo (OCDE, 1992: 140). En este mismo informe se alude a las "ciencias de transferencia" que sirven como puente o interfase entre las ciencias puras y las tecnologías en el sector productivo (OCDE, 1992: 158). En estas concepciones sigue presente la distinción entre ciencia y tecnología y por lo tanto, el modelo lineal de innovación. Salvando las distancias, la idea de "ciencias de transferencia" podría ser comparable a las "soluciones de compromiso" propuestas por Elliot y Heilbroner respecto de los determinismos presentes en la relación tecnología-sociedad.

El modelo lineal de innovación con impulso en la ciencia (science push) hegemónico en los años cincuenta y sesenta podía adaptarse a aquellas teorías basadas en la atracción ejercida por la demanda (demand pull), constatando su influencia y la de los mercados sobre la orientación del cambio técnico (OCDE, 1992, 134; Viana y Cevilla, 1992: 8) Al observar el impacto que lo científico-tecnológico tenía en el sector industrial, se comenzó a fortalecer un ethos económico que sostenía que los gastos científicos debían justificarse en términos económicos (Elzinga y Jamison, 1996: 110). Durante la década del sesenta, cuando los economistas entran en terreno, lo científico-técnico pasa de ser un insumo para la política a ser un insumo para la economía (Sanz Menéndez, 1997: 88).

La tecnología, por su parte, de ser considerada como ciencia aplicada pasa a ser pensada como resultado de las fuerzas del mercado, las variaciones de la demanda, de los costos, precios y oportunidades de beneficio que influyen sobre las motivaciones de las empresas y hacen progresar el avance técnico. En ambas visiones se invisibiliza la especificidad de la tecnología, quedando esta como efecto de otro factor, "como simples respuestas flexibles al cambio de las demandas del mercado" o "al avance autónomo de la ciencia pura" (OCDE, 1992: 161).

Entre los sucesos y aportes que han contribuido no sólo a que la tecnología adquiriese protagonismo sino a avanzar en su especificidad, se pueden ubicar:

a. La experiencia de los países asiáticos en la década del ochenta que cuestiona fuertemente el modelo lineal. Estos países habían logrado un increíble crecimiento en materia de innovación tecnológica basado en técnicas básicas que utilizaban diversos tipos de ingeniería (ingeniería de diseño, de proceso, de proyecto, de producción, ingeniería reversa, etc.) y no en función del desarrollo de investigación básica. Es decir, no teniendo como base la creación de nuevos productos y procesos sino en la imitación de los existentes vía ingeniería reversa, por ejemplo. La clave del crecimiento estaba en el incremento de las capacidades tecnológicas locales, estas son, las aptitudes, conocimientos e instituciones necesarias para cambiar tecnologías industriales existentes (Kim, 1994; Bell, M., 1995). Es en torno a la experiencia de Japón que empieza a adquirir protagonismo el proceso de innovación de la tecnología en el que son relevantes las habilidades y destrezas de los empleados.

b. La visión evolucionista del cambio tecnológico, como se ha adelantado, implicó un importante aporte para avanzar en la especificidad de la tecnología y del proceso de innovación, sobre todo al destacar su aspecto a) tácito,b) acumulativo y c) local (López, 1996: 118). Esto es, respectivamente para cada una de las características: a) la tecnología no se limita a la información explícita, codificable e imitable (no es reducible a una receta), b) es importante rastrear en los saberes y experiencias previas que porta la firma y sus miembros, los conocimientos acumulados a través del aprendizaje institucional (no se trata de un proceso intermitente, ni que se defina ex ante), c) el proceso de búsqueda se realiza a partir de las posibilidades (recursos/conocimientos) de la firma que están próximas o a mano. Dichas opciones no se establecen a través de una exploración previa de un mapa nocional completo de las posibilidades tecnológicas, sino que las búsquedas que se emprenden son, en general, "miopes" y "locales" (López, 1996: 110).

¿En qué puntos este desarrollo acerca de los cambios en las maneras de conceptualizar las tecnologías, siendo que algunos modelos ocultan su especificidad mientras que otros plantean las coordenadas para su estudio, resultan pertinentes para este artículo? Primero, permiten seguir ahondando en la relación tecnología-sociedad en la que, según esta rápida revisión histórica, la ciencia y la economía serían otros aspectos a considerar. Se ha aludido también a cómo esta distinción pierde sentido, especialmente en el caso de las tecnologías de la información, dado que se sostienen en un modo de desarrollo informacional actuando sobre el conocimiento mismo (Castells, 1995).

Segundo, este recorrido marca las coordenadas a seguir para pensar a las tic's en sentido procesual, destacando su aspecto tácito, acumulativo y local, además de sus características específicas mencionadas por Castells sobre su flexibilidad, acceso y manejo de la información. Desde esta perspectiva será importante indagar en la red formal e informal conformada tanto por los proveedores como los usuarios de las tic's en una organización, siendo que estos últimos tienen un rol significativo en los procesos creativos que pueden derivar en modificaciones o innovaciones de las tecnologías de la información (Bell, M., 1995, Nonaka, 2000, López, 1998, Williams y Edge, 1996) que evolucionarán conjuntamente con las transformaciones organizacionales (Nelson, 1996).

Dentro del complejo general del cambio tecnológico intensificado es reconocida la importancia y penetración de las tecnologías de la información pues aceleran la generación de nuevos conocimientos, ayudan a adquirir el conocimiento existente y crean configuraciones específicas para su incorporación en diseños específicos (Bell, M., 1995). De aquí que las empresas u organizaciones que pretendan sostener un perfil competitivo e innovador deban ser intensas en información y conocimiento (Freeman, 2000, Bell, M., 1995, Neffa, 2000) en una economía que se caracteriza por sostener una acumulación flexible (Harvey, 2000: 170). Pero la introducción de tic's por sí solas no logra sostener dicho perfil.

En este sentido resulta relevante la idea de "rendimientos crecientes de adopción", es decir, la tecnología no es elegida porque es eficaz sino que se vuelve eficaz precisamente por haber sido elegida. Su superioridad respecto de otra tecnología en competencia se adquiere en el curso mismo de su desarrollo y difusión (OCDE, 1992: 168). Si bien la tecnología no es enteramente realizada con anterioridad a ser implementada dado que en su uso se va transformando y conformando, es posible identificar un potencial tecnológico al inicio de una trayectoria tecnológica. Se suele denominar dicho potencial como "paradigma tecnológico".

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13. Informe publicado en la revista Redes cuya referencia es Vannevar Bush, " 'Ciencia, la frotera sin fin'. Un informe al presidente, julio 1945", en Redes, N º 14, Editorial Unq, Bs. As, 1999, p. 89.

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