Espacios. Vol. 27 (2) 2006. Pág. 7

Trayectorias de aprendizaje y dinámicas de resolución de problemas en instituciones latinoamericanas de generación y transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos. Análisis de una experiencia de desarrollo de un polo tecnológico (PTC-Argentina)

Learning trajectories and dynamics of resolution of problems in Latin American institutions of generation and transfer of scientific and technological knowledge. Analysis of an experience of development of a technological pole (PTC-Argentina)

Hernán Thomas y Carlos Gianella


6. Conclusiones

Estilo socio-técnico, aprendizajes y prácticas institucionales:

El despliegue de estas trayectorias de aprendizaje organizacional -y la centralidad que en éstas ocupan las dinámicas de resolución de problemas- permiten percibir en el caso analizado -el Polo Tecnológico Constituyentes- la construcción de un particular estilo socio-técnico de generación de instituciones y prácticas de transferencia de conocimientos científicos y tecnológicos.

Los elementos centrales de este estilo son las diferentes prácticas de aprendizaje, y sus consecuentes acumulaciones de conocimientos (tanto codificados como tácitos): aprender haciendo, aprender evaluando, aprender resolviendo problemas, aprender problematizando.

Estas prácticas –interactuando sinérgicamente– devienen en una nueva capacidad: la de resignificar permanentemente la misión institucional, los mecanismos de gestión, las rutinas, los criterios de toma de decisiones.

La capacidad de resignificación genera nuevas posibilidades institucionales. Frente a propuestas rígidas en su concepción e implementación (ortodoxas respecto de las conceptualizaciones inicialmente adoptadas, emuladoras respecto de las instituciones paradigmáticas tomadas como referencia, restringidas a la planificación original) la experiencia del PTC muestra una significativa elasticidad institucional, que, al tiempo que permite el aprovechamiento de las capacidades acumuladas (conocimientos, instrumentos de gestión, recursos humanos), posibilita la gestación de nuevas oportunidades coyunturales.

En una lógica de acumulación no lineal, la experiencia analizada se despliega en una multiplicidad de tentativas, donde los aprendizajes se replican ampliados pero, al mismo tiempo, no se reiteran ni rutinizan (y en escasas ocasiones alcanzan a codificarse).

Es cierto que, tal vez, percibida a la distancia, la experiencia pueda parecer improvisada. Pero este es, precisamente, el resultado de la propia dinámica de aprendizaje y resignificación: el objetivo institucional se fue recreando en cada una de las iniciativas puntuales.

Del mismo modo, es cierto que la experiencia puede parecer heterodoxa… y lo es. Al basarse crecientemente en las acumulaciones auto-generadas, en los aprendizajes sobre las experiencias propias, la iniciativa se distanció de todo tipo de implementación caracterizable como ortodoxa.

Lejos de constituir un defecto, tal trayectoria socio-institucional puede interpretarse como la principal condición de viabilidad del polo tecnológico analizado. En virtud de las trayectorias de learning, la internalización de prácticas problem-solving, y la elasticidad socio-institucional, la experiencia presenta una alta capacidad de adecuación a condiciones cambiantes. Tal capacidad permitió al polo tecnológico presentar una curva de constante desarrollo, en un entorno desafiante y problemático, signado por la inestabilidad político-institucional y la crisis económica.

• Dinámica de construcción socio-institucional

La capacidad de adecuación a condiciones locales adversas diferencia esta trayectoria institucional de otras iniciativas similares en países desarrollados. Construir instituciones de I+D en países desarrollados requiere una elevada capacidad de gerenciamiento profesional. En América Latina esto es condición necesaria, pero no suficiente.

El componente político de la experiencia analizada excede una dinámica encuadrable en una gestión “gerencial”. Tanto los desafíos planteados (en términos de contexto poco amigable, superación de coyunturas desfavorables, institucionalización problemática) como las necesidades de coordinación de elementos heterogéneos (recursos financieros, conocimientos científicos y tecnológicos, infraestructura, recursos humanos, innovaciones tecnológicas, apoyos políticos, inversiones, legislaciones, créditos, subsidios…), de alineamiento de actores heterogéneos (científicos, empresarios, tecnólogos, funcionarios públicos, gerentes de entidades financieras, legisladores, tecno-burócratas, asesores…) demandan una significativa capacidad política de generación de interlocutores y traducción de intereses.

El procedimiento general de este estilo socio-técnico de gestión podría definirse como una dinámica de construcción socio-institucional, que excede la sumatoria lineal de aprendizajes. La relación entre objetivos e instrumentos se orienta por una lógica de construcción de sentido de las múltiples y diversas acciones desplegadas.

Visto de esta manera, el caso analizado –en rigor, cualquier polo tecnológico de funcionamiento efectivo- es mucho más que la sumatoria de empresas incubadas, montos facturados y negocios tecnológicos generados. Es, centralmente, un mecanismo socio-institucional de dinamización y generación de sinergismos. Esta dinámica de construcción ha dado lugar a la creación de nuevos productos educativos 10, lo que derivó en la necesidad de construcción de nuevos espacios de aula en algunas de las instituciones miembro. Paralela y acumulativamente, ha aumentado el diálogo entre grupos de investigación, lo que llevó a la constitución de grupos de trabajo inter-institucionales 11.

Pero esta dinámica de construcción socio-institucional no se reduce a desarrollos armónicos y convergencias, sino que se extiende a la generación de nuevos problemas y, centralmente, nuevas tensiones. Entre las instituciones integrantes del polo tecnológico –preexistentes a su creación- hay distancias y diferencias, en algunos casos, históricas. En la dinámica interactiva que supuso la implementación incremental del polo, las demandas que recibe y comunica la universidad generan una tensión de acercamiento, de necesidad de resolución de problemas que interpelan al conjunto de las instituciones miembro. Es de notar que estos problemas van mucho más allá de la facturación y las tensiones de distribución presupuestaria.

Dos derivaciones parecen claras: a) la aparición de tensiones es una evidente expresión de la incidencia del polo tecnológico sobre la dinámica de las instituciones miembro; b) el encuadramiento socio-institucional del diálogo/discusión muestra la capacidad del polo –y de sus instituciones miembro- de reconvertir posibles conflictos en tensiones de construcción en un marco de contención y resolución de las tensiones. La institución polo tecnológico funciona así como una máquina de generación de tensiones sinergéticas (inter e intra institucionales) positivas hacia el cambio.

• Aprender conduciendo (learning by ruling)

Planteando el análisis en estos términos, la estrategia de implementación y funcionamiento del polo tecnológico deviene en un estilo socio-técnico que, atento a la resolución de problemas inmediatos, genera aprendizajes vía la sistematización de las acciones y respuestas puntuales. Esto permite, al mismo tiempo, la superación tanto de una racionalidad formal como de una respuesta pragmática coyuntural. Las respuestas institucionales responden aun racionalidad que combina una fuerte visión político-estratégica con una perspectiva situacional.

En este plano, es evidente que un polo tecnológico es el resultado de una forma particular de concebir la acción política: forma de construcción de procesos de cambio, generación de formas de adhesión a nuevas ideas, coordinación de intereses particulares en función de un interés común.
Nótese que esta concepción de la política es opuesta a aquella que define lo político como la disputa y ocupación del poder, una visión en la que quien gobierna tiende a ejercer el poder del modo en que fue generado: emitida su opinión como emergente de la mayoría, se despliega posteriormente, una vez conseguida la posición de poder, un accionar necesariamente conservador (defender, administrar, preservar).

Tampoco se trata de una operación de construcción de hegemonía. La implementación del polo tecnológico analizado, de hecho, no implicó la fusión de las instituciones miembro en una entidad “superior” homogénea, borrando las diferenciaciones institucionales. La implementación de la iniciativa respetó la identidad de cada una de las instituciones miembro, bajo el objetivo de fortalecer y mejorar las posiciones de cada una en el marco de una dinámica sinergética y un juego de equilibrios dinámicos. Lejos de un posicionamiento conservador, este proceso de construcción de interacciones no se agota en el tiempo.

La construcción de la dinámica de un polo tecnológico es contra-intuitiva respecto de las agendas singulares de las instituciones: autoafirmarse, reproducirse de forma aislada y lineal. Así, la gestión de este tipo de iniciativas requiere de una capacidad política particular, donde nada hay para conservar y defender. Tanto la sinergia como los aprendizajes son –deberían ser- acumulaciones de todos los participantes de la experiencia, no sólo de la gestión.

Esta capacidad política de alinear y coordinar elementos heterogéneos (ideas, actores, recursos, estructuras) se conforma mientras se hace (in the making), mediante el despliegue de trayectorias de aprendizaje y dinámicas de resolución de problemas, por una parte, y de construcción socio-institucional, por otra. Esta forma de aprendizaje puede ser caracterizada como “aprendizaje por conducción” (learning by ruling) –un concepto aplicable no sólo a la gestión del polo tecnológico, sino también a algunas de sus instituciones integrantes.

El “aprendizaje por conducción”- parece constituir el núcleo duro del estilo socio-técnico de la experiencia analizada, al tiempo que permite explicar su trayectoria acumulativa: a) articula el resto de la trayectoria de los aprendizajes previamente analizados (aprender haciendo, aprendiendo, evaluando, resolviendo); b) regula las correlaciones problema-solución y las relaciones de adecuación al contexto.

• El nivel meso-político

El análisis de las experiencias de la construcción socio institucional de polos y parques tecnológicos actualmente en desarrollo -en todos los casos considerados “exitosos”- revela un significativo nivel de competencias políticas que permitieron resolver problemas de captación de recursos materiales, cooptación de recursos humanos, implementación, puesta en marcha, superación de controversias y disputas y generación de consensos. Simétricamente, el análisis de los fracasos y las implementaciones parciales evidencia la existencia de un déficit político (perceptible, por ejemplo, en la constitución de los polos tecnológicos de Santa Fé y Bariloche).

La dimensión en la que se desarrolla este accionar político no puede ser caracterizada como “macro” (rango de cuestiones a resolver por una secretaría de estado, por ejemplo) ni “micro” (nivel de desempeño de actores puntuales, por ejemplo: directores de programa o proyecto, gerentes de empresas). La dimensión en la que funciona la gestión de un polo tecnológico constituye un nivel “meso” muy particular, donde las cosas se juegan de otra manera: ninguno de los actores individuales involucrados puede solucionar problemas sistémicos por fuera de la situación de conjunto.

Para los actuales aparatos de administración pública (macro) o de gestión institucional (micro) esa dimensión “meso” es una “tierra de nadie”: no se encuentra claramente identificada socio-institucionalmente, ni existe hoy una trayectoria de aprendizaje que enseñe gradualmente cómo realizar este tipo de gestión. En el plano “micro” se generan aprendizajes tácitos en las instituciones mediante el escalamiento de las experiencias personales (desde la gestión de proyectos a la dirección de institutos, por ejemplo). En el plano macro, un político también tiene una trayectoria de aprendizaje (en algunos casos representada por un cursus honorum y en otros por una carrera política en el aparato de estado. Y, además, existen, en ambos niveles, “micro” y “macro”, posibilidades de aprendizajes formales (al menos, parciales).

Pero para el plano “meso” de la gestión de los polos no hay trayectoria de aprendizaje previa. Las competencias necesarias no se inscriben en ningún área de trabajo (nacional, provincial o municipal). No son de competencia estricta de ninguna formación universitaria (administración pública, ciencias políticas, administración de empresas, ciencias económicas…). El “aprendizaje por conducción” constituye –por el momento- el principal y excluyente mecanismo de formación de gestores de estas iniciativas. Claro que, por esto mismo, carece de codificación, o, en otros términos, es predominantemente tácito.

De allí la necesidad de realizar análisis como el intentado en este trabajo: comprender las experiencias locales, codificar y registrar lo tácito, explicitar lo implícito, en términos de construcción de un estilo de gestión. La normativa de política de ciencia, tecnología e innovación –tanto argentina como latinoamericana- podría incorporar las lecciones derivadas de estos análisis. Si bien esto no significa contar con la panacea que curaría el déficit de concepción e implementación de las estrategias locales, probablemente contribuiría a aumentar la adecuación socio-técnica –y, consecuentemente, la viabilidad- de las propuestas institucionales (polos tecnológicos, parques tecnológico e industriales, distritos industriales, incubadoras de empresas de base tecnológica) en curso.

Las experiencias locales han alcanzado un grado significativo de extensión, de producción de conocimientos, de acumulación de capacidades. Las políticas públicas (economía, desarrollo social, educación, y, obviamente, ciencia y tecnología), sin embargo, aún no han incorporado los aprendizajes derivados de estas experiencias en su agenda (Gianella y Thomas, 2005). Tampoco es perceptible esta incorporación en el plano de la información acumulada acerca de: problemas reales, demandas reales: comportamientos reales de actores (empresarios, tecnólogos, científicos) e instituciones (empresas, institutos de I+D, instituciones públicas) intentando interactuar en la producción de bienes y servicios. Información que permita responder –con base empírica, más allá del sentido común- a preguntas tales como ¿Qué formaciones socio-institucionales son útiles para generar dinámicas de desarrollo tecno-productivo? ¿Qué funciona y qué es disfuncional? ¿Cómo se generan y difunden las “mejores prácticas”? ¿Qué es viable –aquí y ahora- y qué es inadecuado?

La articulación y densificación del nivel mesopolítico parece constituir una condición de posibilidad para la construcción de futuro de las sociedades latinoamericanas. El desafío del desarrollo económico y social supone la ineludible tarea de crear nuevas dinámicas socio-institucionales, tanto en el país como en la región. Frente a las fracasadas tentativas de emular desempeños “virtuosos” de iniciativas “exitosas” generadas en países desarrollados, la única alternativa viable pasa por la construcción de nuevas respuestas socio-tecno-productivas. Analizar y conceptualizar estas experiencias locales –convertirlas en insumos cognitivos para el diseño de políticas- resulta una operación de relevancia estratégica. No, obviamente, para “hacer lo mismo” (una reproducción mecánica de una experiencia “virtuosa” local aislada), sino para aprender a diseñar estilos de gestión y formatos socio-institucionales adecuados, tanto a la disponibilidad de recursos (cognitivos, humanos, materiales, naturales) como a las concretas problemáticas (sociales, económicas, ambientales, culturales) locales.

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10 Un ejemplo concreto permite ilustrar este punto. Los físicos de la CNEA participantes en el proyecto TANDAR (acelerador de partículas) constituyeron el núcleo inicial de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM. Al organizar la Escuela se detectó la necesidad de ligar algunos de los aspectos formativos hacia perfiles más tecnológicos: las ingenierías (en particular, ingeniería electrónica). La intervención de los grupos del INTI constituyó un papel relevante en esta formación.
11 Se generaron dos grupos de trabajo misión-orientados: el Grupo de Estudio de Diagramas de Fase (Matemática) donde cada institución participante del Polo aportó un grupo de debate. CITEFA (una de las instituciones que menos interactuaba previamente con las otras integrantes del PTC) participó activamente en la conformación de este grupo. El Grupo de Certificación de Análisis de Agua –un servicio de análisis de muestras de agua, brindado a escala latinoamericana (inicialmente un tema del INTI, en el que ahora participan las demás instituciones).

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